Del 1 al 7 de agosto más de 170 países celebran la semana Mundial de la Lactancia Materna con el objetivo de promover y concientizar sobre la importancia de potenciar el amamantamiento durante los primeros años de vida.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que la lactancia materna exclusiva sea durante los primeros seis meses de vida, y luego continúe hasta los dos años complementando con alimentos nutritivos y seguros.
Amamantar es mucho más que nutrir al bebé, y en este artículo te proponemos un enfoque integral sobre la lactancia, que abarca sobre el vínculo madre-bebé que se construye en los primeros meses de vida, el acompañamiento emocional para la madre, cómo debe ser su alimentación y los beneficios de la leche materna para el crecimiento saludable del bebé.
El vínculo madre-bebé
Valentina Sulimovich, Médica pediatra con posgrado en lactancia humana, parte del equipo médico de doc24 Argentina, explicó que la lactancia materna es el alimento esencial para el bebé ya que aporta anticuerpos, células inmunológicas y ácidos grasos esenciales como el DHA que intervienen en el desarrollo del sistema nervioso central del bebé. Al mismo tiempo, la lactancia beneficia a la madre en la recuperación física y emocional después del parto.
En este sentido, amamantar fortalece el vínculo emocional entre la madre y el bebé, “este contacto físico, íntimo y prolongado entre madre y bebé, libera oxitocina que promueve sentimientos de amor y apego. Estas señales fortalecen la comunicación y su vínculo emocional”, indicó Sulimovich.
Para que la lactancia fluya, la psicóloga especializada en lactancia, Melanie Ramírez, staff del equipo de profesionales de doc24 México, explicó que la madre debe estar conectada, presente, “pero si ella está angustiada, desconectada, frustrada, surgen dificultades en el vínculo y ésto afecta a la producción de la leche. Un bebé busca a través del pecho seguridad, calma, vínculo afectivo”.
Contención familiar: Cuidar a la mamá para que pueda cuidar al bebé
La etapa del puerperio o posparto son momentos muy desafiantes para la madre que empieza a adaptarse al ritmo de la demanda de su bebé. Es clave que en este primer tiempo, la mamá reciba ayuda para que ella pueda centrarse en el bebé.
“Es importante que la familia se ocupe de lo doméstico sin que ella lo pida, que validen su cansancio, y escucharla sin juicio y acompañar con empatía”, señaló la licenciada Ramírez.
El proceso de la lactancia materna puede verse afectada por diferentes factores emocionales y sociales que generan que la madre se pueda sentir desbordada y emocionalmente sensible. En este contexto la psicóloga consultada mencionó que «la tristeza, la irritabilidad, el llanto pueden aparecer, pero en caso que este estado se prolongue o se intensifique debe buscar ayuda psicológica. Algunas señales pueden ser la dificultad para vincularse con el bebé, pensamientos de inutilidad o desesperanza, ansiedad constante. Pedir apoyo no es un signo de debilidad, es un signo de autocuidado, de amor propio hacia ella y el bebé”.
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Cómo alimentarse durante el período de lactancia
La Licenciada en Nutrición Miriel Lavigne de Lemos, Líder de Nutrición del staff de doc24 Brasil, recomendó que durante el período de lactancia, la madre necesita alimentarse bien y con mayor frecuencia para cubrir la demanda energética de la producción de la leche.
Se recomienda centrarse en alimentos naturales y ricos en nutrientes, como: frutas, verduras, hortalizas, frutos secos y semillas, cereales integrales, legumbres (judías, lentejas y garbanzos) y alimentos proteicos con bajo contenido en grasas (leche y sus derivados desnatados/descremados, huevos, pollo y carnes magras).
Además, algunos nutrientes merecen un poco más de atención porque su demanda aumenta durante el periodo de lactancia:
- Vitamina A: ayuda en la cicatrización y tiene un efecto inmunomodulador y antiinflamatorio. Consumir: perejil, zanahoria, boniato/camote asado, calabaza, col, espinaca, brócoli, huevo y palta/aguacate.
- Vitamina C: también importante para el sistema inmunológico, participa en la producción de colágeno y ayuda en la absorción del hierro. Consumir: Acerola, guayaba, naranja, mango, fresa/frutilla, kiwi, limón, anacardo, brócoli, espinaca, lechuga y perejil.
- Calcio: una alimentación pobre en este mineral puede llevar al cuerpo materno a extraer calcio de su masa ósea para garantizar que este nutriente se encuentre en concentraciones adecuadas para el bebé. Dónde encontrarlo: leche y sus derivados, almendras, sésamo, tahini, nueces, avellanas, sardinas, brócoli, avena, col, nueces de Brasil, perejil y garbanzos.
- Hierro: ayuda a la recuperación del cuerpo después del parto, fortalece la inmunidad y previene la anemia materna. Consumir: carne vacuna magra, aves, frijoles, lentejas, huevos, berros y remolacha/betabel.
- Zinc: participa en numerosas reacciones metabólicas, desde la diferenciación celular hasta el mantenimiento de la inmunidad. Consumir: berros, perejil, carnes, pescados, aves, leche y derivados, avena, salvado de trigo, lentejas y semillas de calabaza.
Es importante destacar que el uso de suplementos y multivitamínicos no debe realizarse sin el seguimiento de su nutricionista o médico.
Evitar:
- No se deben consumir bebidas alcohólicas durante este periodo, ya que esta sustancia pasa rápidamente a la leche materna y permanece en ella mientras haya alcohol en la sangre de la madre.
- Las bebidas estimulantes que contienen cafeína, como el café, el té, el mate y el tereré, deben consumirse con moderación para evitar agitación, irritabilidad y problemas de sueño en los bebés. Además, el café y el té pueden dificultar la absorción de nutrientes importantes como el calcio y el hierro.
Recomendaciones para madres primerizas
- Pedir ayuda para la organización del hogar
- Tratar de estar tranquilas y presentes en el momento de amamantar para una mejor conexión con el bebé
- Generar nuevas formas de organizarse a nivel familiar y doméstico
- Ser paciente durante la búsqueda de la postura y forma de amamantar adecuada.
- Prestar atención a las emociones y pedir ayuda si éstas dificultan el vínculo con el bebé.
La leche materna es el mejor alimento para los primeros años de vida de un bebé no solo por los nutrientes esenciales que permiten un mejor desarrollo inmunológico y cognitivo, sino porque permite generar emociones positivas, sentimientos de seguridad y calma para ambos en la conexión madre-bebé.