Cada vez que alguien va al médico, hay un costo ambiental que casi nunca se menciona: el del traslado. Kilómetros recorridos, combustible quemado, papel impreso para una receta. Nadie lo piensa como parte de la atención médica, pero ahí está.
Un informe de doc24, elaborado con datos propios sobre el uso de teleconsultas en Argentina, Brasil y México, le puso número a esa pregunta. Y el resultado, al menos para Argentina, es contundente.
El costo ambiental invisible de ir al médico
La huella de carbono cuantifica, en toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2eq), el impacto ambiental de una actividad determinada durante un año. No es un concepto exclusivo de la industria o la energía.
Cada vez que una persona necesita trasladarse en un medio de transporte a un centro de salud, se generan emisiones asociadas a ese viaje. La salud, como sector, tiene una huella climática que casi nadie asocia con hospitales o consultorios: a nivel global aporta cerca del 5% de las emisiones netas mundiales, según Health Care Without Harm.
doc24 decidió medirlo: así nació el estudio
La metodología aplicada se basó en el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) y en la norma ISO 14.064-1, considerando las emisiones indirectas vinculadas al transporte que se evitan cuando los usuarios no se trasladan físicamente a un centro de salud.
Para Argentina, la encuesta incluyó 181 respuestas de usuarios reales del servicio de videoconsultas de doc24, utilizadas para estimar los patrones de traslado asociados a la atención presencial. A partir de esos datos y del volumen de videoconsultas considerado por el estudio, se calculó la huella de carbono evitada.
Los números que arrojó el estudio en Argentina
El resultado: 160,37 toneladas de CO2 equivalente evitadas, considerando tanto el transporte como el uso de papel para recetas médicas.
Vale una aclaración importante: se trata de emisiones evitadas dentro del universo específico analizado por doc24, no de un indicador general que cualquier organización pueda atribuirse. Este tipo de dato, además, se reporta de forma separada del inventario corporativo de emisiones de Alcance 1, 2 y 3 de una empresa, que mide algo distinto: sus propias emisiones directas e indirectas.
Para dimensionarlo, ese volumen equivale al carbono que absorben 70 hectáreas de bosque en un año, o al que capturan 2.406 plantines de árboles urbanos en una década. El automóvil particular fue, por lejos, el medio de transporte con mayor peso en esa huella evitada, con el 85,8% del total.
Por qué esto le importa a la salud, más allá de las cifras
Durante años, la sustentabilidad se asoció casi exclusivamente a la industria, la energía o la logística. La salud quedaba afuera de esa conversación, aunque su huella climática global es comparable a la de un país entero.
Lo que aporta este estudio no es solo el número final, sino haber convertido una intuición (“la teleconsulta debe ser más sustentable”) en un dato verificable, medido con metodología internacional. Antes de esto, el vínculo entre salud digital y medio ambiente era, en el mejor de los casos, una suposición razonable.
El marco que impulsa este camino en Argentina
La salud digital cuenta hoy con un respaldo normativo cada vez más sólido. La Ley 27.553 habilita la receta electrónica y el uso de plataformas de teleasistencia en salud en todo el territorio nacional.
A eso se sumó, desde julio de 2025, la Resolución 2214/2025 del Ministerio de Salud de la Nación, que actualizó los requisitos técnicos para la emisión de recetas electrónicas válidas. Ese marco es el que permite que estudios como el de doc24 dejen de ser una curiosidad y empiecen a formar parte de la conversación seria sobre el futuro del sistema de salud.
Un dato que antes no existía
El estudio no se quedó solo en el dato ambiental. También midió el tiempo que los usuarios argentinos ahorran al evitar el traslado: entre una y más de cuatro horas por consulta, según el rango declarado por los encuestados.
Antes de este trabajo, el vínculo entre salud digital y medio ambiente era apenas una intuición. doc24 le puso número a un impacto que hasta ahora era invisible, y lo convirtió en información concreta para pensar el sistema de salud del futuro.
Cada teleconsulta tiene un impacto ambiental medible, y ese impacto puede seguir dimensionándose a medida que la salud digital se expande en prepagas y obras sociales de todo el país.



